La extraña sensación de que te apunten con una mira láser.

Actualizado: 30 de jul de 2019



Obviamente, y afortunadamente también, es una sensación que aún no he tenido que vivir, ¡ni espero! Pero dudo que sea una sensación agradable. A pesar de ello me dedico, nos dedicamos, a ello, a apuntar con mira láser a nuestros clientes y ellos lo saben, y ¡no les gusta!


Llevamos años, yo el primero, considerando que el cada vez mayor poder de segmentación de nuestras campañas no solo era bueno para la marca sino también para el individuo receptor del mensaje, que la relevancia del impacto obtenido gracias a su asociación para con sus intereses y comportamientos mejoraría las métricas de campaña gracias no sólo al interés despertado sino a la mejor “experiencia” relacional por parte del individuo con el anuncio, “la gente siempre nos dice que si van a ver anuncios, quieren que sean relevantes” comentó Mark Zuckerberg en The Wall Street Journal a principios de este año y yo lo he oído mil veces en mil conversaciones dentro de nuestro sector, lo he leído mil veces en artículos de marketing digital y lo he dicho dos mil veces a mis clientes, compañeros e incluso a mí mismo.


Sin embargo, y ateniéndonos a algunas investigaciones recientes, esto parece no ser así, sino más bien al contrario. Las personas, en realidad, sienten animadversión hacia los anuncios “dirigidos”.


El último de estos estudios lo ha publicado recientemente la empresa Ogury y se ha basado en una encuesta realizada dentro del mercado norteamericano. Para el 79% de los encuestados los anuncios dirigidos, al menos en entorno mobile que es sobre el que se ha basado este estudio, son molestos debido a la intrusión de privacidad que trasladan y que desde luego sienten los individuos que son, somos, impactados con estos anuncios.


Lo que es cierto es que no sé si hay esta animadversión, pero perplejidad cuando un individuo es impactado con un mensaje sobre un producto o servicio sobre el que recientemente ha mostrado algún interés sí que existe, sólo hay que escuchar a las personas de nuestro entorno, y de la perplejidad al “miedo” o animadversión no hay mucho camino.


Muchos diréis, yo me lo estoy diciendo ahora mientras escribo este post, que estos estudios podrán advertir lo que quieran, pero la realidad es que las campañas con enfoque data driven mejoran las diferentes métricas y KPIs que buscamos por lo que al final no será tanta esa animadversión, cierto, pero como todo “tiempo al tiempo”, y el tiempo provocará dos posibles reacciones, o costumbre por parte del individuo y todo bien o reacción negativa hacia los mismos. Conociéndonos apuesto por la primera opción, pero eso no quita que no prestemos atención a los que los consumidores no están diciendo y quizá, solo quizá, tras escucharlos, deberíamos plantearnos “bajar el pistón”.


Al fin y al cabo, como indicaba exageradamente en el título de este post, a nadie le gusta la sensación de ser vigilado o seguido y cuando sientes dicha sensación de manera continuada la probabilidad de que optes por esconderte debe crecer exponencialmente lo que puede provocar que en un mundo regido por la GDPR los individuos opten cada vez más por no aceptar las cookies o utilizar navegadores, tecnologías que no permitan su rastreo o, mucho peor, abolan la recepción de publicidad bien a través del uso de adblockers o, mucho mejor para los editores, paguen por acceder a contenidos siempre a cambio de no ser impactados con mensajes publicitarios.


Supongo que al final, como siempre, todo se reduce a lo mismo, no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.

Un saludo a todos.

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